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La relación entre el amor y la comida, una cuestión científica

Pareja cocinando con amor

Desde que existe memoria de la historia de la humanidad, la comida ha sido una de las formas más utilizadas para demostrar afecto y transmitir amor. Y ejemplos existen cientos: en San Valentín se regalan chocolates, el 10 de mayo se lleva a mamá a comer y las pedidas de mano vienen regularmente después de una cena. Sin mencionar que cada cumpleaños está acompañado de un pastel.

Desde el siglo XVIII se empezó a estudiar a fondo la relación entre la comida y el amor, entendiéndolo como una dinámica emocional que se comparte con alguien más. Desde esa época se pensaba que la comida era algo que se debía brindar.

La relación entre el amor y la comida, una cuestión científica

Abuela cocinando con amor

Infinidad de estudios se han hecho sobre la relación afectiva existente con los alimentos. Desde las reacciones químicas que suceden al liberar dopamina con los platillos que nos agradan, hasta los comportamientos conductuales de la persona al comer en compañía.

Charles Spence, profesor de psicología experimental de la Universidad de Oxford, publicó en 2017 el libro Gastrofísica, donde estudia “todo lo demás” que acompaña a la acción de comer, sin enfocarse únicamente en los alimentos. Su teoría propone que los placeres de la comida residen principalmente en el cerebro y no en la boca. En resumen, define el acto de comer como una compleja experiencia multisensorial que reúne olores, sonidos, colores, recuerdos y expectativas; vajillas, la presentación y los nombres de los platos. “El trabajo del cerebro consiste en unir todas estas sensaciones dispares en objetos de sabor que localizamos en nuestra boca”, afirma.

En otra investigación, el Doctor John Allen de la Universidad del Sur de California, estudió la evolución del cerebro humano al asociar el acto de comer con el placer. Su teoría es que nuestro sentido de supervivencia reconoce a aquellas personas con las que comemos, las cuales nos otorgan seguridad. Esto definió nuestra tradición actual de acercarnos a comer con quienes nos importan.

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Comida casera, llena de cariño

Familia cocinando con amor

Por encima de lo saludable que resulta la comida casera, uno de sus mayores beneficios es la nostalgia al hogar que ofrece. Aunque muchos entenderemos el enorme proceso que existe detrás de cocinar hasta que nos toque hacerlo para alguien más, es un hecho que mamá, papá, nuestros abuelos o hermanos, nos ofrecieron amor a través del gesto de prepararnos un desayuno, la comida o nuestro snack favorito.

Es muy cierto el dicho de “como en casa, no se come en ninguna parte”,  sobre todo porque hogar, como tal, solo hay uno. Es ahí donde empezaremos a asociar los grandes eventos con un platillo, y ese platillo con lo que nos hizo sentir la experiencia completa. Seremos testigos (y participaremos un poquito) con las largas horas de preparación para navidad, o en los secretos que lleva el platillo especial para festejar a un cumpleañero. Todo este esfuerzo lo asociaremos a la alegría al sentarnos a la mesa y comer todo lo preparado, al agradecimiento de los invitados y a ese “dejar limpio el plato” que nos sabe mejor a quienes lo preparamos.

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Cocinar para otros no debe ser exclusivo de las parejas

Pareja enamorada en cocina

Pareja enamorada en cocina

Expertos en relaciones de pareja indican que la práctica de cocinar para el otro refuerza los lazos de amor y respeto por lo que la otra persona hace. Un alto porcentaje de parejas han afirmado haber sido “conquistadas” cuando la otra persona les preparó algo de comer; sin importar la perfección de los platillos preparados, el hecho de hacerlo fue lo que las convenció de avanzar en la relación.

Demostrar amor a través de la comida va más allá del solo hecho de compartir los alimentos con alguien especial; cuando se decide preparar de comer se planea desde la elección y compra de los ingredientes para la preparación de la comida hasta el cómo arreglar la mesa y cada una de estas acciones lleva implícito el amor que se tiene por la persona con quien se va a disfrutar la comida.

Esta acción, tan necesaria en una relación, no debe quedarse en hacerlo para la persona con quien sales o vives; al ser el amor un sentimiento que implica a todas las personas con las que uno se relaciona, preparar algo de comer debería ser un acto de demostrar cariño también para amigos y familiares.

Momentos para hacerlo hay muchos; reuniones, cumpleaños o celebraciones en el calendario, y en ninguno es necesario ser un chef experto para entregar un poco de nosotros y demostrar el interés que tenemos hacia los demás.

Y a ti, ¿te han enamorado por el estómago?