México 

Cómo aprovechar al máximo todas las piezas del pollo

Cuando piensas en comer pollo, puede que lo primero que se te venga a la mente sea una pechuga empanizada o asada, pierna y muslo en algún estofado o las populares alitas con salsa BBQ. Pero estas son sólo algunas de las partes que puedes aprovechar de esta ave. Sigue leyendo porque te vamos a dar unos tips para que utilices mejor toda la carne y desperdicies menos. 

Nada sobra si lo sabes usar

En la época de nuestros abuelos, era común que las menudencias se consumieran frecuentemente y en diversos guisados, ya que eran muy accesibles. En la actualidad, pocas personas quieren comerlas, pues sabiendo lo que son, prefieren rechazarlas sin siquiera probarlas. Lo cierto es que son partes muy baratas que proporcionan gran sabor y consistencia a diversos platillos. 

En algunos lugares de México, se preparan guisados hasta con las crestas. En Asia, se hacen brochetas con el esfínter del ave. Prácticamente, se pueden aprovechar todas las piezas del pollo si se saben usar. La próxima vez que compres esta proteína, pídela completa y cortada a tu gusto; además de probar nuevos platos, estarás ahorrando.

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Usa las piezas del pollo que vayan mejor con la receta

Las piernas y los muslos son la carne  ideal para todo. Quedan perfectos en preparaciones secas y aportan sabor a las caldosas, resisten temperaturas altas y cocciones lentas. Si les dejas la piel, aportan grasa. Pueden ir empanizados, desmenuzados, deshebrados o simplemente cortados para crear distintos guisos y nunca pierden su jugoso sabor. 

Las pechugas no sólo van asadas. Si bien es una de las maneras más populares de prepararlas, también pueden ir rellenas, empanizadas, hervidas, servirse en tacos, sandwiches, en caldos, con mole, etcétera. Lo único que debes tener en cuenta es que hablamos de una parte magra, lo que significa que no tiene grasa y aporta menos sabor a diferencia de las piernas o los muslos del pollo. 

Las menudencias y los huesos pueden darte caldos deliciosos que llenarán de sabor cualquier comida. Lo único que debes hacer para aprovechar estas partes es limpiarlas bien, agregarlas en una olla con cebolla y ajo al gusto y que comiencen a hervir. Puedes añadir verduras si así lo deseas. También funciona si lo preparas con los huesos de un pollo asado, pero no tendrás un sabor tan concentrado. 

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Congelar y preservar

Si decidiste comenzar a comprar el pollo entero, lo mejor para conservar la carne es congelarla. Intenta pedir que corten todo tal y como vayas a utilizarlo; pechuga en trozo o aplanada, alas aparte, pierna con muslo o separada, etcétera. Si vas a hacer caldo, pide la piel y los huesos. Las alitas de pollo las puedes ir guardando y cuando tengas más piezas, sazonas, fries y ¡listo!

Según la FDA, para que se mantenga bien la carne y sea segura para el consumo, la debes congelar a -18° C. Si la vas a refrigerar, debe ser a 4° C o a una temperatura ligeramente superior. También los caldos pueden congelarse y utilizarse después, sólo no olvides quitarles la grasa antes de utilizarlos en tus sopas o guisos. 

Ahora sí, con estos tips puedes aprovechar todas las piezas del pollo y preparar platillos con gran sabor y consistencia para deleitar a chicos y grandes. Pero si lo tuyo no es la cocina, recuerda que Savorly cuenta con cocineros de tu vecindario que preparan comida deliciosa y la ponen a tu alcance en un par de clics.